Nuestra Aventura hacia Posadas – Parte 2: Hacer las Maletas, Dejar Ir y la Cuenta Atrás

Después de escribir nuestro primer blog recibimos muchos comentarios cariñosos. Eso nos hizo mucho bien. Y, siendo sinceros, también fue especial ponerlo todo por escrito. Porque cuando estás en medio de todo, a veces parece que solo vives de lista de tareas en lista de tareas.

Mientras tanto, hemos avanzado varios pasos.
Y ya no podemos negarlo:

se está haciendo realidad.

Nada de «algún día, más adelante».
Nada de «quizá este año».
Sino fechas concretas. Camiones de mudanza. Firmas de traspaso. Una ruta trazada hacia España.
Y dos gatas que ya son oficialmente viajeras del mundo en formación.

Capítulo 1

Dos mundos a la vez

Las últimas semanas han girado por completo en torno a los preparativos. Y prepararse, en nuestro caso, significa: todo a la vez. Hacer cajas (y descubrir cuántas cosas tienes en realidad), comparar presupuestos, hacer planes, ajustar planes — y, mientras tanto, seguir construyendo el futuro. Porque mientras aquí terminamos, allí ya hemos empezado. La web va creciendo con nosotros, igual que los planes.

Se siente como si viviéramos en dos mundos a la vez:
la vida que poco a poco dejamos ir en los Países Bajos,
y la vida que, pedacito a pedacito, va tomando forma en España.

Parque periurbano La Sierrezuela
Capítulo 2

Fiesta de despedida con familia y amigos

El 17 de enero celebramos nuestra fiesta de despedida con familia y amigos. Ese momento lo necesitábamos de verdad. Fue cálido, entrañable, a veces un poco emotivo y, sobre todo, muy especial sentir cuánta gente vive esto con nosotros. Una de esas noches que lo pone todo en perspectiva, de una manera bonita. En la que piensas: sí… de verdad nos vamos. Pero también: cuánto amor nos llevamos con nosotros.

Y luego están nuestras gatas. Porque, por supuesto, vienen con nosotros. Todas las vacunas están en orden, el papeleo está listo y son oficialmente «aptas para viajar». El 3 de febrero irán una última vez a la peluquería, para empezar su aventura frescas y cómodas. No sabemos exactamente cómo vivirán el viaje, pero de una cosa sí estamos seguros: lo hacemos juntas. Y este será un viaje por carretera que nunca olvidaremos.

La fecha alrededor de la cual gira todo es el 10 de febrero. Ese día llega el camión de mudanzas a los Países Bajos. Todo lo que hemos construido en los últimos años —muebles, cajas, recuerdos— parte entonces, literalmente, camino de España. Solo con pensarlo, a veces todavía se siente irreal.

Al día siguiente, 11 de febrero a las 12:00, nos despedimos oficialmente de nuestra casa en los Países Bajos. La entrega de llaves. Un momento que se siente como una puerta que se cierra, mientras al mismo tiempo se abre otra. Y precisamente porque un momento así significa tanto, elegimos no precipitarnos. Después de la entrega, comeremos juntos con nuestros queridos vecinos Robert y Miriam. Un último momento de calma, cercanía y compañía, antes de partir de verdad. Después, ellos nos despedirán con la mano rumbo a España — y entonces empieza de verdad la aventura.

Lo bueno es que ya podemos entrar en la casa en España. Eso nos da espacio. Para aterrizar. Para colocar las primeras cosas en su sitio. Para detenernos un momento y sentir: estamos aquí.

Capítulo 3

Entrega oficial de Posada Aurora

La entrega oficial en España está prevista para el 16 de febrero. Para nosotros, un hito enorme. El final de un largo periodo lleno de trámites, espera, esperanza y perseverancia. Y, al mismo tiempo, el comienzo de algo hacia lo que llevamos meses viviendo.

Y como si el calendario no estuviera ya suficientemente lleno, el 19 de enero llegó otra buena noticia: se ha enviado la solicitud oficial de la licencia turística. Desde fuera puede parecer solo un trámite administrativo, pero para nosotros se siente como sentar una base. Una confirmación de que lo que estamos construyendo empieza de verdad a tomar forma.

Posada Aurora

Después de la entrega, Gaia y yo volaremos una última vez a los Países Bajos el 28 de febrero. Para cerrar los últimos flecos, soltar, atar los últimos cabos. Dyango se queda en España, junto con las gatas, para seguir construyendo y llevar todo por buen camino. Se siente raro — vivir temporalmente en dos países — pero es exactamente lo que pide esta fase. Un sueño, al fin y al cabo, no se construye en un día.

Gaia lo encuentra emocionante… y también divertido. Y en realidad eso vale para todos nosotros. Sentimos nervios, ilusión, ajetreo y alegría, todo mezclado. A veces pensamos: ¿en qué nos hemos metido?
Y cinco minutos después: esta es la mejor idea que hemos tenido nunca.

Pero de una cosa estamos seguros:
estamos en la última fase.

Y el próximo blog…
probablemente lo escribiremos ya desde España.

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